Nací en el auge de un neoliberalismo feroz, llevo en la genética las generosidades de la globalización y las nuevas tecnologías, la mayoría de las cosas que me rodean provienen de más de un país, dado que se fabrican en china, se ensamblan en Armenia, se pintan en Estados Unidos, y se envasan en Brasil.La historia me pasó por el costado, mis padres tienen 55 años, y la dictadura militar les mostró los dientes en la universidad, se escondían los volantes de las agrupaciones en la ropa interior y volvían corriendo a sus casas. Por suerte la clase del año 1956 y 1957, que corresponde a la promoción de mi padre, sorteó la colimba y la guerra de Malvinas lo encontró mayor para participar. Mientras algunos morían de hipotermia en las islas mis padres se casaban por Iglesia. Festejaron la democracia, y saliendo de la crisis económica de fines de los años ochenta nací yo.
Los noventa se llevaron a mis primos de 30 y 40 años a estudiar a Estados Unidos y a Europa, lamentablemente, cuando tuve la edad de pensar en la posibilidad de conocer otros países y hasta en la idea de estudiar allí, mis padres se encontraban en una situación de endeudamiento crónico, en el que al salir de un préstamo entraban en otro.
Así me despedí de la adolescencia, de crisis en crisis, viendo cómo el esfuerzo de treinta años de arduo trabajo de mis padres no era suficiente para llegar a fin de mes. Con ambiciosas proyecciones de futuro y pocas puertas para llegar a esas metas, hoy descreo de todas, o casi todas las instituciones del estado, no me aferro a ningún símbolo patrio y mis raíces sólo están en cada letra de la Renga y de los Redonditos de Ricota.
2 comentarios:
Muy bueno el relato prima. Me hizo pensar un poco en mi pasado y presente historico..en el entretejido de causas, azares, encuentros y accidentes que conformaron nuestras identidades. son los simbolos quienen manejan más nuestras vidas, que nosotros a ellos.
muy linda reflexion..espero verte pronto.
Fran.
PD: el titulo del blog se zarpa ;)
guauuu lu!! me encanto!! y creo que con ese relato nos podemos sentir identificados varios!! te felicito...
julieta
Publicar un comentario