
Hace poco tiempo la sociedad argentina se vio interpelada por la muerte de uno de los dirigentes de la actualidad más importantes del país. La pérdida de Néstor Kirchner fue golpe durísimo no sólo para los amplios sectores de la sociedad que en él hallaban representación, sino también para toda la población que luego de su deceso encontró en su conducción decisiones políticas y económicas acertadas.
Resulta paradójico lo que sucede con las grandes figuras políticas, que logran después de difuntos generar un cambio en la percepción de mucha gente, que hasta ese entonces solo veía, o criticaba, los aspectos negativos de las medidas tomadas durante su gestión.
De todos modos, y a diferencia de aquellas mayorías que luego de criticar su gobierno, y el de su mujer, por casi siete años engrandecieron su figura a la hora de su muerte, yo sigo respetando las decisiones acertadas y resaltando los errores y los interrogantes acerca de los cuales su gobierno jamás dio respuesta.
El compañero Jorge Julio López fue tres veces desaparecido: en la dictadura militar, luego, durante el gobierno de Néstor Kirchner, y en la actualidad, en los medios de comunicación. Y el gobierno jamás pudo dar respuesta.
De modo que para este pueblo, no hay políticas, ni medidas progresistas que valgan con compañeros que desaparecen y mueren en manos de alguna fracción policial. Un gobierno, que desliga de su estado el accionar de su brazo armado como es la policía Bonaerense y Federal, y no interviene en los procesos de investigaciones judiciales “trabadas” , peca de hipocresía al alzar las banderas de los derechos humanos, y al sentar en sus palcos a Madres de Plaza de mayo.
Resulta paradójico lo que sucede con las grandes figuras políticas, que logran después de difuntos generar un cambio en la percepción de mucha gente, que hasta ese entonces solo veía, o criticaba, los aspectos negativos de las medidas tomadas durante su gestión.
De todos modos, y a diferencia de aquellas mayorías que luego de criticar su gobierno, y el de su mujer, por casi siete años engrandecieron su figura a la hora de su muerte, yo sigo respetando las decisiones acertadas y resaltando los errores y los interrogantes acerca de los cuales su gobierno jamás dio respuesta.
El compañero Jorge Julio López fue tres veces desaparecido: en la dictadura militar, luego, durante el gobierno de Néstor Kirchner, y en la actualidad, en los medios de comunicación. Y el gobierno jamás pudo dar respuesta.
De modo que para este pueblo, no hay políticas, ni medidas progresistas que valgan con compañeros que desaparecen y mueren en manos de alguna fracción policial. Un gobierno, que desliga de su estado el accionar de su brazo armado como es la policía Bonaerense y Federal, y no interviene en los procesos de investigaciones judiciales “trabadas” , peca de hipocresía al alzar las banderas de los derechos humanos, y al sentar en sus palcos a Madres de Plaza de mayo.
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